Job 4 – Eliphaz Speaks: Can the Innocent Perish?

Job's friend offers his first, gentle theory for why Job is suffering.

Job 4: Eliphaz's First Speech

Responding to the despair of Job 3, Eliphaz the Temanite speaks first among Job's three friends, gently noting that Job has strengthened others in the past and should now draw on that same faith. He argues from experience that the truly innocent do not perish and that suffering points to hidden wrongdoing.


Y RESPONDIÓ Eliphaz el Temanita, y dijo:

Si probáremos á hablarte, serte ha molesto; mas ¿quién podrá detener las palabras?

He aquí, tú enseñabas á muchos, y las manos flacas corroborabas;

Al que vacilaba, enderezaban tus palabras, y esforzabas las rodillas que decaían.

Mas ahora que el mal sobre ti ha venido, te es duro; y cuando ha llegado hasta ti, te turbas.

¿Es este tu temor, tu confianza, tu esperanza, y la perfección de tus caminos?

Recapacita ahora, ¿quién que fuera inocente se perdiera? y ¿en dónde los rectos fueron cortados?

Como yo he visto, los que aran iniquidad y siembran injuria, la siegan.

Perecen por el aliento de Dios, y por el espíritu de su furor son consumidos.

El bramido del león, y la voz del león, y los dientes de los leoncillos son quebrantados.

El león viejo perece por falta de presa, y los hijos del león son esparcidos.

El negocio también me era á mí oculto; mas mi oído ha percibido algo de ello.

En imaginaciones de visiones nocturnas, cuando el sueño cae sobre los hombres,

Sobrevínome un espanto y un temblor, que estremeció todos mis huesos:

Y un espíritu pasó por delante de mí, que hizo se erizara el pelo de mi carne.

Paróse un fantasma delante de mis ojos, cuyo rostro yo no conocí, y quedo, oí que decía:

¿Si será el hombre más justo que Dios? ¿si será el varón más limpio que el que lo hizo?

He aquí que en sus siervos no confía, y notó necedad en sus ángeles;

¡Cuánto más en los que habitan en casas de lodo, cuyo fundamento está en el polvo, y que serán quebrantados de la polilla!

De la mañana á la tarde son quebrantados, y se pierden para siempre, sin haber quien lo considere.

¿Su hermosura, no se pierde con ellos mismos? Mueren, y sin sabiduría.

Eliphaz then describes an eerie night vision in which a spirit passed before his face and a voice asked, 'Shall mortal man be more just than God?' (v.17), a question echoed in the caution against trusting one's own wisdom in <a href="/bible/sparv/proverbs/chapter-3/26">Proverbs 3:26</a>. His argument continues to unfold across the following chapters, beginning with <a href="/bible/sparv/job/chapter-5">Job 5</a>.