Isaiah Chapter 34 - The LORD's Vengeance on the Nations

A scene of cosmic judgment where wild creatures inherit the ruins.

Isaiah 34: Judgment on the Nations and Idumea

Following the security promised the righteous in Isaiah 33, Isaiah 34 summons all nations to hear a message of coming destruction, warning that the heavens will be rolled together as a scroll and the LORD's sword will come down especially upon Idumea.


GENTES, allegaos á oir; y escuchad, pueblos. Oiga la tierra y lo que la hinche, el mundo y todo lo que él produce.

Porque Jehová está airado sobre todas las gentes, é irritado sobre todo el ejército de ellas: destruirálas y entregarálas al matadero.

Y los muertos de ellas serán arrojados, y de sus cadáveres se levantará hedor; y los montes se desleirán por la sangre de ellos.

Y todo el ejército de los cielos se corromperá, y plegarse han los cielos como un libro: y caerá todo su ejército, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera.

Porque en los cielos se embriagará mi espada: he aquí que descenderá sobre Edom en juicio, y sobre el pueblo de mi anatema.

Llena está de sangre la espada de Jehová, engrasada está de grosura, de sangre de corderos y de cabritos, de grosura de riñones de carneros: porque Jehová tiene sacrificios en Bosra, y grande matanza en tierra de Edom.

Y con ellos vendrán abajo unicornios, y toros con becerros; y su tierra se embriagará de sangre, y su polvo se engrasará de grosura.

Porque es día de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de Sión.

Y sus arroyos se tornarán en pez, y su polvo en azufre, y su tierra en pez ardiente.

No se apagará de noche ni de día, perpetuamente subirá su humo: de generación en generación será asolada, nunca jamás pasará nadie por ella.

Y la poseerán el pelícano y el mochuelo, la lechuza y el cuervo morarán en ella: y extenderáse sobre ella cordel de destrucción, y niveles de asolamiento.

Llamarán á sus príncipes, príncipes sin reino: y todos sus grandes serán nada.

En sus alcázares crecerán espinas, y ortigas y cardos en sus fortalezas; y serán morada de chacales, patio para los pollos de los avestruces.

Y las bestias monteses se encontrarán con los gatos cervales, y el peludo gritará á su compañero: la lamia también tendrá allí asiento, y hallará para sí reposo.

Allí anidará el cuclillo, conservará sus huevos, y sacará sus pollos, y juntarálos debajo de sus alas: también se ayuntarán allí buitres, cada uno con su compañera.

Inquirid en el libro de Jehová, y leed si faltó alguno de ellos: ninguno faltó con su compañera; porque su boca mandó, y reuniólos su mismo espíritu.

Y él les echó las suertes, y su mano les repartió con cordel: para siempre la tendrán por heredad, de generación en generación morarán allí.

The devastated land is left to owls, ravens, and satyrs, yet Isaiah insists none of these creatures will fail to find its mate, since the LORD's own mouth has commanded it, an act of ordering creation like <a href="/bible/sparv/psalms/chapter-33/9">Psalms 33:9</a> describes. The next chapter, <a href="/bible/sparv/isaiah/chapter-35">Isaiah 35</a>, turns this desolation into blossoming hope.